Soñar con Rey

Sueños | 09/07/2009 | 7.12 / 10 | comentarios

Sus ambiciones pueden absorber lo mejor de usted si no las con trola y les da una orientación más constructiva.

Un rey en estado alegre y complaciente predice para el soñador la bondad de Dios. Soñar con un rey encolerizado presagia sospecha en contra del que lo soñó, tibieza en el credo religioso y desobediencia a la superioridad. Alcanzar en el sueño el trono de un rey, o el cargo más alto gubernamental, se traduce en la vigilia por honores y altas dignidades, por lo general no llegarán hasta los hijos; mas si no tiene capacidad suficiente para el cargo, es un mal augurio. A los filósofos y los pensadores que soñaron haber llegado a ser reyes, presidentes de repúblicas, gobernantes, esta visión anuncia mucho bien para el pueblo, no así para ellos mismos. Si es una mujer la que sueña: anuncio de su muerte.
Verse hecho un rey predice honores y prestigio y el logro de los deseos. Acompañar al gobernante en una comitiva, es bienestar y vida regalada. Hablar con el rey o con otro jerarca en la marcha: pedidos denegados. Comer con un rey u otra persona de alta jerarquía civil:
honores y triunfos. Ver a un gobernante andar a pie: derrota de un enemigo. Verlo apedreado por el pueblo: descrédito. Verlo trabado con otro en pelea, el derrotado triunfará. El gobernante que sueña hallarse enfermo: tiranía, desconcierto, poca fe en sí mismo y en Dios. Verse llevado en andas: poder fuerte, pueblo subyugado y vejado. Ver entrar a un gobernante justo en una casa o llegar a un lugar:
se entiende que hará reinar la justicia y habrá progreso.
Frecuentar las casas de los gobernantes en el sueño se traduce por regalos y pedidos satisfechos. Reñir con un rey: triunfo y satisfacción. Simboliza asimismo: el fuego, el mar, el padre, el Maestro, la esposa autoritaria, dinero. Verse hecho un gobernador de una provincia: para el pobre presagia riqueza, para el soltero: casamiento; instrucción para el ignorante; ganancias para el comerciante. La muerte de un rey en el sueño predice para el que sueña presagios funestos. Ver entrar a un gobernante en una casa: socorro, jerarquía. Verse notificado por un rey o un gobernante inferior: noticias funestas. Soñar con un gobernador loco: penas y hondas preocupaciones. La ropa negra de un gobernador: poder muy fuerte; la blanca simboliza mayor esplendor. La ropa de lino o algodón se traduce por humildad y piedad, vida modesta sin enemigos. La ropa de lana: mucho bienestar, justicia, equidad; la de seda o de terciopelo: mala reputación.
Lo que el rey es para el hombre, lo es la reina para la mujer, y juntos constituyen la imagen perfecta de la unión del cielo y la tierra, del sol y la luna, del oro y la plata, del azufre y del mercurio. También simboliza el final del proceso de individuación por la conjunción armoniosa del consciente y el inconsciente.
En los sueños, rey y reina suelen simbolizar a los padres o a aquellas personas poderosas de las que dependemos, y si nos soñamos a nosotros mismos en el papel de reyes es que consciente o inconscientemente hemos alcanzado el punto culminante de nuestra existencia, o una manifestación de nuestra incontrolada ambición; todo ello, según el contexto del sueño y la situación personal.

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