Soñar con Oso

Sueños | 09/07/2009 | 7.26 / 10 | comentarios

En una mujer, el sueño indica rivalidades y desgracias en general.

Matar a un oso, alude a la liberación de sus problemas actuales. Se predice una importante competencia que le será difícil de superar. El oso onírico fue interpretado por los árabes por un hombre defectuoso, intrigante, astuto e hipócrita; también lo tradujeron por una mujer obesa, fea, que gusta divertir a la gente, reír y cantar. Puede también ser interpretado por prisión. Ver un oso, por lo general, vaticina un enemigo malvado, cruel, o una mujer de vida airada. Montar un oso es lograr un cargo denigrante. Jung con su experiencia onírica, declara que “el oso puede ser también el aspecto negativo de la personalidad supraordinaria”. La interpretación de los sueños del oso acentuará, empero, sobre todo lo terrenalmente femenino propio de este animal. Antiguamente fue una divinidad femenina, pues la osa soberana de las cuevas y de los matorrales, fue siempre perseguida no obstante la veneración que tuvo en su cueva. Y la cueva es el símbolo de lo hondo que tenemos. Los sueños de osos son más frecuentes de lo que sería de esperar y naturalmente mucho más frecuentes que los de leones.
No obstante, si el león es un animal masculino, el inconsciente humano atribuye al oso cualidades femeninas, sin duda a causa de la maternal tibieza de su piel, de su color terroso y, muy especialmente, como ya hemos dicho, por ser el habitante de Ia profundidad de las cavernas, lo que le convierte en una expresión de la oscuridad y las tinieblas, en el símbolo del aspecto peligroso del inconsciente, del substrato cruel y peligroso del hombre.
En los sueños, además de simbolizar las pulsiones instintivas, incontroladas y crueles de nuestras pasiones, también simboliza a aquellos enemigos audaces, poderosos y crueles, que si consiguen alcanzarnos nos destruirán irremisiblemente, y de los cuales casi siempre conseguimos escapar a causa de su torpeza, que les hace avasallarlo todo, pero de una forma tan brutal y aparatosa que podemos darnos cuenta de su proximidad mucho antes de que puedan causar daño, y dándonos tiempo a escapar de sus acometidas.
Pero cuando al oso lo soñamos femenino y maternal, entonces se convierte en una personificación de nuestra fijación infantil sobre la imagen materna, y revelan el deseo, también infantil, de ser acariciados, contemplados y mimados.

Tiene cerca suyo un adversario astuto, hábil, poderoso e influyente. Fingiendo una actitud benévola, logrará colocarlo en una situación susceptible de hacer peligrar sus condiciones de vida; desvalorización de sus actividades profesionales, condicionamiento de sus medios financieros, denigración entre sus relaciones, intrigas.
Reducirlo, matarlo, sería un feliz presagio.

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