Soñar con Nave

Sueños | 09/07/2009 | 7.55 / 10 | comentarios

Hermoso símbolo! La nave, vehículo del alma, navega impulsada por el espíritu, en el mar de nuestro Universo mental, ese mar del subconsciente que, con buenos marinos —razón, voluntad, criterio, etc.

, nos podrá arribar a un puerto feliz. En las más de las veces la nave ha representado en todos los grandes sueños históricos la vigorosa Individualidad de la persona humana.
Los Doctos en la Ciencia onírica interpretaron la nave por salvación del que está en penas y en aprietos, en necesidades, enfermedades, hambre y aflicción. Ver una nave o una barca en la playa, presagia alivio; arrastrarla hasta la tierra predice cosas funestas en el aspecto moral. Entrar en una nave con gente buena indica buen camino; salir de ella: felicidad, salvarse de un enemigo. Si el que sueña se encontrare en una nave, volverá a su cargo del cual fué despedido, y su cargo será de igual importancia al que la nave tuviera. Ver una nave muy lejos de la costa vaticina seguridad en el cargo, o tristeza y aflicción. Si la nave es de propiedad del Estado y es abandonada por el capitán: muerte. El naufragio de una nave y la salvación del que sueña mediante una tabla, predice a éste una desgracia que le vendrá del gobierno, pero se salvará del trance; mas si el que sueña es comerciante, la visión le podrá deparar la pérdida de su capital. Si la nave es hundida, el que sueña toma el puesto de un naufrago en la vigilia. Morir en el fondo del agua, dentro del barco, señala la muerte a manos de gente enemiga. Verse en una nave en pleno mar, es ascender hasta la altura de los grandes jerarcas y equipararse a ellos. Ver hundirse una nave y dispersarse luego sus restos sobre la superficie del agua, vaticina desgracia en padre, tío, u otras pérdidas y peligros.
Una nave vacía: poca ganancia. Verse en un barco cargado de gente, predice buen viaje. Verse en un barco quieto anuncia prisión. Asirse de los cables es servir al estado, vivir en sosiego y holgura. Verse con remos en las manos, predice un daño que se recibirá de alguien. Entrar en una nave con parientes y amigos: jerarquía, muchos beneficios, abundancia, salvación de los enemigos. Navegar en un bote es exponerse a los peligros. Motín a bordo presagia un mal general tanto para el que sueña cuanto para los del lugar. Los inconvenientes que se presentan para la navegación son, en la vigilia, dificultades personales, prisión, trabas morales. Ver desde la playa un barco navegar con viento favorable es un buen augurio, esto es: viajar o retornar de un viaje con felicidad, buenas noticias de ultramar. La vela de una nave es su capitán, los remos son los hijos de éste, o la marcha misma de la nave, la proa es el propietario. Encontrar algo en una nave y de cierta utilidad predice fortuna para el necesitado, casamiento para el soltero, obsequio de un gobernante. Gozar de una calma después de sufrir agitaciones del mar anuncia honores, alta jerarquía militar, respeto de parte de la superioridad. Ver destrozarse la propia nave en el agua, vaticina la muerte de la madre del soñador, porque ésta fué durante nueve meses la nave que llevaba su adorado cargamento. Comprar un barco: casamiento. La nave que navega en el aire señala peligros. Otros dijeron que la nave y el ataúd tienen una misma significación. El ataúd, cual una barca, boga hacia una lejana playa o hacia el mar oscuro de las tinieblas, de la muerte misma.
Ver salir la nave del agua y navegar en la tierra indica abjuración de la fe, cisma, vicio, mentira, separación de la mujer, paralización de los negocios, violación de normas instituidas por el gobierno.
Tiene la nave estas otras significaciones: es padre y madre, educador, un personaje, una fortuna, la casa de uno, la hacienda, la acémila, la mujer adúltera, las buenas obras, industria, religión, ciencia celeste, temores, esperanzas, templo, feria, el cuerpo humano mismo. Otros intérpretes dieron a las naves estas nuevas significaciones: se traducen por buenas gentes que son vehículos y naves de la honradez y de toda clase de prosperidad. Señalan asimismo tabernas donde los hombres entran sanos de cabeza y salen “mareados”; el ser mismo cuyas manos son los remos, cuyo velamen es su cabeza. Su fondo son sus entrañas, sus velas son su razón, sus costados son sus costillas, sus venas y arterias son las sogas y las cuerdas, etc.
Un acorazado predice larga vida. Ver una nave que recuerde la de Noé: buen augurio.

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