Soñar con Dios

Sueños | 09/07/2009 | 7.68 / 10 | comentarios

Verlo indica la necesidad de desarrollar su potencial al máximo para que pueda fundirse con la divinidad.

Ha llegado el momento de reunificar sus fuerzas dispersas y conquistar sus instintos físicos y ponerlos a su servicio. Ver a Dios en el sueño es una cuestión que depende de la pureza del alma, de las intenciones y del grado de piedad y del Amor que se siente por El. Quien tiene la dicha de verlo en Su Majestuosa Divinidad, exento de forma sensible, de semejanza o de presencia física, le causará gran bien y constituirá una anunciación para su mayor felicidad, tanto en la confirmación de su fe cuanto en la dicha y la protección de su descendencia. Más cuando se le ve de diferente modo, su visión le será fatal, por la falta de fe y de buenas intenciones. Si un enfermo sueña a Dios, muere, porque Dios es la Verdad, y la muerte es una cosa justa y verdadera y el punto final de los males físicos. Si lo.. ve un extraviado, éste vuelve por el buen camino de la Verdad; si un oprimido, triunfa sobre los enemigos del Bien. Oír a Dios en el sueño, podrá significar la realización de un anhelo y la derrota del miedo. Si se lo oyese detrás de un telón, podrá traducirse en un cisma o en una perdición. En este mismo caso otros han logrado altos cargos. Mentiría quien dijera haber visto, en el sueño, a Dios representado en figura material, en algún lugar determinado. A Dios se le ve y se lo siente con los sentidos del alma, que es una participación de El. Cuando Dios visite a alguien, le otorgará todo el bien a que es acreedor. Recibiendo de Dios, durante el sueño, algún presente material, sería una desgracia o enfermedad; pero luego terminaría el hombre por ser recompensado y agraciado.
Oír que Dios le ha perdonado a alguien sus pecados con la promesa de llevarlo a Su celestial morada, es una demostración de que ese hombre sigue temiendo un castigo de Dios o de alguna persona. Huir de la presencia de Dios, pese a Su llamamiento, representa para el religioso una apostasía, para un padre la ingratitud de un hijo. Soñar que entre Dios y el que sueña hay un telón o un divisorio, es un anuncio de que dicho hombre se apartará de Dios y cometerá graves pecados. Ver a Dios sin poder resistir el fulgor de Su Luz, o si ha temblado ante su Presencia, significa tener la conciencia recargada de remordimientos y el alma contrita por malos actos. Ver u oír a Dios hablar a alguien, es un reproche o una advertencia. Oírlo y entender Su Palabra, es un buen augurio para alcanzar mucha prosperidad. Ver que Dios ha puesto Sus manos sobre la cabeza de un hombre, es un honor y vaticinio de alta jerarquía que Dios otorgará a ese ser en la otra vida, pero sin protegerlo en las vicisitudes y sufrimientos en la vida temporal. Ver a Dios en la figura de un padre, un hermano, un pariente o un buen amigo, acariciándolo o bendiciéndolo, es un anuncio de males físicos, pero de muchos beneficios morales. Ver o sentir a Dios llegar a una casa, a un lugar o a una ciudad, es un símbolo que significaría que la justicia reinará en esos lugares, que habrá mucho bien y prosperidad y abundancia de cosechas. Ver asomarse a Dios en horas sombrías o en tiempo entenebrecido, es síntoma de desgracias o de ruinas, de enfermedades y de Blasfemar en el sueño es una ingratitud y señal de extravío. Verse a los pies de Dios, si es creyente y hombre de FE, esta Visión se traduce por Clemencia; mas si es incrédulo, tendrá que cuidarse mucho en cada paso que diere. Sentirse nombrado por Dios, es adquirir buena reputación y derrotar a un enemigo. Ver que Dios está enfadado con el que sueña, es señal del enfado de sus padres y viceversa. Invocar, en el sueño, a Dios para buscar en El un refugio en contra de los malos espíritus, es adquirir mucha sabiduría, llegar a buen resguardo del enemigo, es volverse rico; mas si el que sueña está enfermo, se cura con esta sola invocación. También la misma podrá significar salvarse de un socio traidor o de un acto impuro.
Se trata de un sueño rarísimo que tanto puede denotar una espantosa seguridad en sí mismo, como una gran paz interior.
Y es que no hay que confundir este sueño con el de estar rogando, ya sea a Dios o a los santos.
Orar: serenidad del alma y del corazón, dicha interior, paz profunda.
Tener una actitud indigna ante Dios: mala suerte y deshonor. Encontrará graves dificultades, la desgracia lo abrumará.

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