



El nabo indica una mujer campesina. Verlo brotar en la huerta presagia la muerte de un niño. Es a la vez el signo de una amistad transitoria. En sueños los nabos simbolizan la mediocridad. Decepción y amargura. Infidelidad conyugal. Pérdida de amistad. Soledad moral.
Su actividad social se verá ensombrecida por aflicciones inesperadas. Ante todo debemos distinguir los sueños de nacimiento de los de parto y de los de recién nacidos. En los sueños de parto lo que se presencia es el acto físico del nacimiento, es decir, el PASTO, y serán interpretados en dicho epígrafe. Los sueños de recién nacidos de hecho ya son un sueño de NIÑOS, y así los interpretaremos en su momento. Pero en los sueños de nacimiento, que son los que aquí nos interesan, lo que presenciamos es una fiesta, un acontecimiento, la noticia del parto, pero sin presenciar el acto físico del parto; es como en el matrimonio, que presenciamos la ceremonia, la fiesta del matrimonio, pero no el acto de su consumación física. Por lo tanto, el nacimiento de un niño siempre es una fiesta, a ejemplo de lo que representa la fiesta de la Navidad, o nacimiento de Cristo, que a pesar de su trágico destino es, ha sido y será, una fiesta para los cristianos. Los sueños de nacimiento no se refieren al nacimiento de alguna persona, sólo afirman que algo ha nacido o nacerá próximamente, que algo ha aparecido en nuestro horizonte vital; puede ser una relación, una amistad, un amor, un nuevo hogar, un negocio; o quizás algo íntimo y personal (un nuevo ideal, una nueva creencia, el germen de un invento o de un libro, un nuevo estado de conciencia…) que sólo nosotros podemos conocer. Enterarse de un nacimiento: sus relaciones afectivas recibirán las buenas noticias que esperaban. Momentos de felicidad. Alegría en el corazón.
Si es reconfortante y no ha de esforzarse, tendrá un gran éxito. En el caso contrario, descontento en sus asuntos de negocios Nadar con maestría es adquirir conocimiento. Nadar y abandonar luego su intento, volviendo al lugar de partida, vaticina el abandono de los estudios. Penetrar, mar adentro, nadando bien, predice jerarquía, poder sobre los demás. Nadar de espaldas: arrepentimiento. Nadar en un mar quieto: disgusto de los superiores en contra del que nada. Llegar nadando hasta la costa: salvación y triunfo. Nadar con temor es enfermedad, prisión, o muerte; nadar con todo valor y decisión predice triunfo y el logro de los anhelos. Ver a un rey nadar en un mar agitado, anuncia el encuentro de dos altas autoridades. Todo mar, o río o laguna secos presagian pérdida de poderes y cargos. La vuelta de las aguas: buen augurio. Ahogarse en el agua: muerte mártir. Si el agua representa el nivel instintivo y emocional, nadar equivaldrá o saber desenvolvernos en dicho nivel, pero teniendo en cuenta que lo instintivo y pasional es muy amplio y abarca toda clase de pasiones, a pesar de que en el terreno de los sueños solemos reducirlas al amor y la ambición, ya sea esta última de poder o de riqueza. El mejor de estos sueños es cuando nadamos con facilidad y alegría, adentrándanos mar adentro sin cansancio ni peligro y volviendo sin dificultad a la playa (o a la otra orilla si nadamos en un río), que representa el objetivo propuesto. Este sueño nos presagia que ante nosotros se abre un campo de acción ilimitado en el que lograremos el éxito en nuestros deseos, tanto si son económicos como amorosos. Pero si, por la causa que sea, nos ahogamos es que lo que ambicionábamos sé romperá o fracasará. Si por el contrario salvamos a alguien de morir ahogado es que conseguiremos evitar una pasión que hubiera podido ser muy peligrosa para nosotros. Si en el sueño estamos aprendiendo a nadar es que dudamos de nuestra fuerza de voluntad y todavía debemos aprender a dominar mejor nuestras pasiones antes de lanzarnos a cualquier aventura o proyecto ambicioso. También el aspecto de las aguas es importante, pues nadar en aguas claras significa que tanto la pasión como los pensamientos son claros y lícitos; mientras que las aguas turbias indican que la pasión se ve enturbiada y desnaturalizada por los malos pensamientos; y si mientras nadamos las olas se encabritan o una corriente nos arrastra es que las pasiones serán más fuertes que nuestra voluntad y es muy posible que no logremos dominarlas, lo cual puede ser una fuente ilimitada de problemas y desgracias. En aguas tranquilas y apacibles: circunstancias favorables para la evolución de sus asuntos. Promesas de éxito cercano. Riqueza. Ganancias. Prosperidad. Alegría y felicidad. En aguas tumultuosas pero límpidas: dificultades a vencer; riesgos posibles pero interesantes perspectivas de mejora en su situación. En aguas agitadas, fangosas, arremolinadas: contrariedades, penurias, numerosos problemas, incertidumbre, angustia. No poder regresar a la costa: amenaza de un peligro. Soportará penurias que serán mayores en la medida en que aumente sus esfuerzos. Ahogarse: fracaso, mala suerte, desgracia. Aprender a nadar: dejará de depender de los demás. Practicar natación submarina: a pesar de sus esfuerzos y su voluntad de vencer sus rivales lo obligarán a respetar sus decisiones.
Nuevas circunstancias le aconsejarán proteger ciertos intereses de la codicia de sus relaciones.
Como en todos los sueños en que intervienen los JUEGOS de azar, jugar a los naipes siempre presagia pérdidas y decepciones, casi siempre debidas a que nos dejamos arrastrar por los acontecimientos, sin poner por nuestra porte toda la fuerza de voluntad que deberíamos para intentar controlarlos.
Un naranjo sano cargado de fruta es señal de buena salud y prosperidad. Comer naranjas, alude a la enfermedad de amigos o parientes y a la insatisfacción en los negocios La naranja madura predice enfermedad, comiéndola en el sueño; mas si no la come significa dinero. La verde, según algunos intérpretes, es mejor que la amarilla. Esta interpretación es extensiva a las otras frutas amarillentas o a vestimentas de igual color, pues el color amarillo es nefasto en la ciencia onírica. En cuanto a la planta ésta simboliza un hombre de mucha utilidad. Placeres y goces contrariados por pesares. Cada circunstancia feliz tendrá como contrapartida apremios susceptibles de hacerle perder sus posesiones.
Soñemos como soñemos al naranjo, ya sea con su verde follaje, con sus aromáticas flores, o cargado de frutos, siempre se trata de un presagio venturoso y sumamente positivo que nos habla de amor y matrimonio, de amor puro, la flor, de amor cálido y apasionado, la naranja que, como fruto cargado de semillas, nos promete también una numerosa descendencia. Todo ello, claro está, siempre a condición de que flores y naranjas se hallen en todo su esplendor, pues si las flores se hallan marchitas o las naranjas pasadas se trata de amores que se extinguen a que no hemos sabido aprovechar Presagio de felicidad afectiva y prosperidad en el hogar.
Esta flor es signo de una mujer; llevar, por tanto, un ramo de narciso en la cabeza, anuncia casamiento con una mujer hermosa con la que vivirá poco debido a su volubilidad y capricho. El narciso en los jardines significa un hijo; cortar un tallo de narciso: muerte de un hijo. Asimismo predice vida larga, canas y horas placenteras. Infidelidad. Se aproxima una separación cruel pero inevitable.

