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Esta bestia de carga se traduce por el trabajo asiduo y el esfuerzo constante del hombre; indica también una mujer, pues si alguien sueña que está luchando con una acémila sin poderla aquietar, es seña de que su mujer es boquirrota y vocinglera. Cuando una acémila habla en el sueño, el que sueña recibirá de su esposa una cuantiosa fortuna y adquirirá buena reputación y altos cargos sociales. La acémila señala largos viajes, los cuales le darán grandes beneficios. Viajar a lomos de una acémila, volando entre el cielo y la tierra, es ir con la esposa acompañados de honores y respeto. Ver revolearse la acémila en el suelo es signo de prosperidad; la mordedura de ella es adulterio de la esposa; su muerte es la de ésta también. Los árabes decían: acémila robada esposa divorciada; acemila extraviada marido infiel. Cuando un perro asalta una acémila, significa que un enemigo cismático persigue a la esposa del que sueña. Montar una acémila, teniendo por costumbre montar a caballo, es rebajarse de posición social y de valor moral; puede también vaticinar esta visión onírica un divorcio; en cambio si sólo utiliza el burro para sus viajes y cargas y en sueño utilizó la acémila, tendrá mucha prosperidad y ascenderá en grado social. Puede asimismo señalar esta visión el casamiento de una doncella. El rebuzno de la acémila es maldad de una mujer. La acémila negra es fortuna y poder, la rubia es autoridad


Soñar con muchos animales es un buen presagio para los enamorados y anuncia un matrimonio feliz. En términos generales los animales que aparecen en nuestros sueños son re­presentaciones de las cualidades o defectos con que la tradición los presenta: así, el perro representa la fidelidad, la paloma la paz y el amor, la tortuga la longevi­dad, el tigre los enemigos poderosos y perversos, etc. También es importante tener en cuenta que los sueños de animales van acompa­ñados de sentimientos y emociones, y que cuanto más fiero es el animal soñado, más primitiva es la emoción que despierta. Pero cada persona experimenta distin­tas emociones ante los animales, y aún éstas pueden variar según varíen los situaciones que están viviendo el soñador. Es por ello que estas sensaciones o emociones serán un claro indicio de si el presagio es favorable o desfavorable. Son tantas las interpretaciones como animales pueden soñarse, por ello, y para una mejor interpretación del sueño, se debe acudir al nombre del animal soñado donde hemos dado la interpretación adecuada al mismo.


Para los intérpretes musulmanes la argolla es el símbolo de su credo religioso. Tomar en el sueño una argolla es vivir ardientemente la vida islamita. La argolla colocada en la puerta es traducida por: el portero, el chambelán, el heraldo, el perro guardián, el guardaespaldas de un Jefe de Estado, etc. Si es de oro o de plata significa prosperidad, magnificencia de gobierno. Dos argollas en una puerta: deuda a dos personas. Arrancar la argolla —la aldaba— de una puerta es entrar en un cisma.


De dimensión mayor de lo normal: Suerte y éxito. indica condiciones de vida acorde con sus esperanzas. Sus ambiciones se verán colmadas. De dimensión anormalmente reducida: Fracaso. Su situación se va a deteriorar y lo alejará de cualquier vínculo afectivo o amistoso. Herida, cortada: Desgracias. Ruinas y miseria. Calavera: odio y venganza. Peligro. La cabeza representa la más alta jerarquía humana, la vida misma, el capital material y espiritual. De consiguiente ver la propia cabeza en tamaño mayor que la que se tiene, se interpreta por el padre y la madre, por honor y gloria. Una cabeza menor que la natural es pérdida de jerarquía. Verse con dos o tres cabezas es triunfo sobre los enemigos, riqueza si es pobre, hijos de buena conducta y gratos si es rico; más si es el soltero el que sueña es el camino hacia su matrimonio y el logro de sus altos anhelos. Andar cabizbajo en el sueño es vivir muchos años con humillación contrito y arrepentido; mas para el comerciante es señal de ganancias. Ver en el sueño una cabeza vuelta atrás, es dificultad en los viajes; pero si está en viaje, el deseo de volver sin mayor ambición de lucro. Agrandarse la cabeza de uno en el sueño predice que gobernará con tino su pueblo; verla achicada es signo de pobreza moral, mediocridad, idiotez, destitución, según la jerarquía del que sueña. La cabeza que se golpea en el sueño con piedra, es señal de castigo por haber faltado a, su oración vespertina. Cabeza dolorida y con llagas es signo de enfermedades. Verse uno con la cabeza metamorfoseada en algún animal se interpretará de este modo siguiente: En cabeza de león: gobierno y poder, en cabeza de perro, burro o caballo: fatiga y pesadumbre; en cabeza de elefante, tigre, lobo: trabajos extraordinarios que le rendirán utilidades, le darán poder y triunfo sobre los enemigos. Tomarse la cabeza con sus propias manos, es recibir dinero con no menos de mil dracmas (mil pesos argentinos). También significa hacerse la paz con un deudor moroso. Recoger la propia cabeza, caída al suelo, sin golpe alguno, es signo de perder su autoridad y su cargo; mas recogerla y colocarla en su propio sitio, es señal de que morirá en pos de una causa justa y noble. Una cabeza sobre la punta de una lanza o una cruz: es símbolo de un hombre magnánimo y Jefe superior Maestro. Y como la cabeza humana es el órgano más noble e importante en el cuerpo humano, es lógico deducir que sea el signo de Superioridad, o Jefatura Suprema, ya sea la Autoridad representada en los padres, el Maestro, el educador, el rey o el Jefe de Estado o de una repartición. Se traduce por el castillo del rey, casa de gobierno, la corona, la balanza, pesas y medidas, horno, baño público y todo lugar donde haya fragor, fuego, vapores y humo. El mundo entero está dentro de la cabeza humana. Perder en el sueño la cabeza es volverse fuera de sí, apesadumbrado y cargado de penas. Dialogar con su propia cabeza es obtener muchos beneficios. Ver cabezas cortadas y amontona da en un lugar determinado, es la reunión de jefes y jerarcas para deliberar en ese mismo lugar. Soñar que un rey o jefe de un Estado corta la cabeza del que sueña, es la mano de Dios que se personifica en los buenos gobernantes para curarlo de sus penas y ayudarlo en su vida agitada. Cabezas cortadas señalan dinero; verse en el sueño con una cabeza humana en las manos, es recibir en la vigilia valor por mil denarios, mil dracmas, o cien, según la categoría social del soñador. Decapita a un banquero o un prestamista usurero, vaticina la pérdida de su fortuna como castigo de su avaricia; también habla esta visión del retorno y el triunfo de los combatientes del bando del que sueña. Comer la cabeza de ovejas, vacas o cabras, presagia dinero y buena herencia. En sueños, la cabeza simboliza al alma, a la inteligencia; es por ello que los sueños en los que nos vemos con la cabeza cortada o separada del cuerpo son sueñas benéficos que auguran la curación a los enfermos, consuelo a los afligidos, libertad a los prisioneros, ayuda a los pobres y acrecentamiento de fortuna a los que ya la poseen. Y todo ello porque esta separación de cabeza y cuerpo presagia la separación del soñador de su actual situación, o lo que es lo mismo, la pérdida de una posición para ocupar otra de mejor También como en sueños Similares, vernos la cabeza más grande o que crece presagia suerte y aumento de bienes, y si es más pequeña o débil, pérdidas y desgracias. Si nos soñamos feos o repulsivos es preocupación por la opinión de los demás


Le aguardan nuevos deberes y responsabilidades. Se interpreta por mujer. Vender un colchón: divorcio; mas si la mujer está enferma es su muerte. Ver un perro o un cerdo encima de un colchón, presagia que un disoluto traiciona al que sueña en su mujer. Un lecho muelle: mujer obediente y de buena reputación. Colchón de lana, cerda o algodón: mujer adinerada. Un colchón blanco o verde, mujer piadosa y honorable; colchón negro: mujer deshonesta. Comprar un colchón: casamiento; colchón deshecho: mala mujer. Ver que su cama se ha mudado de un lugar para otro: divorcio, o habrá en su vida otras mujeres. Insomnio en la cama: ineptitud sexual. También el colchón se interpreta por un hijo. Ver dos colchones en una pieza: coesposa. Doblar el colchón: ausencia o repudio. Sentarse sobre el colchón: buen cargo público. Acostarse sobre un colchón: no tendrá miedo del enemigo. De buena calidad, limpio, agradable: desahogo en el hogar, comodidad familiar. Rasgado, sucio, maloliente: contrariedades diversas. Cansancio. Desesperación.


Desavenencias en sus negocios y en asuntos personales. Es probable que tenga problemas amorosos. Sujetar a un perro con la correa: contará con toda la seguridad para realizar sus nuevas ambiciones; seguirá gozando de devota protección y sus amigos permanecerán fieles. Atar a un animal salvaje con la correa: logrará dominar a sus adversarios y convencerlos de los derechos que a usted le conciernen.


Disfrutará durante su vida y tendrá comodidades cuando sea mayor. Oír hablar, en el sueño, en varios idiomas, es signo de poderío y de grandeza. Oír hablar a un camello o a una bestia, el que así ha soñado tendrá contrariedad, disputas, peligros, pérdidas de fortuna. Oír hablar a un perro o a un halcón decir: “He visto tal o cual visión”, es señal de fortuna y alegría. Oír hablar a las siempre un buen vaticinio. Oír hablar a una serpiente, y más si la encontró el soñador en estado pacífico y apacible: mucho bien, beneficio que se recibirá de un enemigo. Quien oyó hablar a una bestia. en el sueño, morirá. Oír hablar a un árbol: buen presagio. Las palabras de los niños, sea como fuera la forma que dijeron, entrañan verdades. Las voces de las cosas inanimadas son signos de paz y buenos consejos. Las palabra de los muertos se traducen por disturbios de las aves de rapiña son disgustos y malestar que vendrán de los dos. Otros aseguran que el lenguaje del animal, en el sueño, vaticina obediencia, deseos de vivir en compañía de los amigos y de los hombres de bien y de superarse. Lo que se oye venir de un muro es un aviso de que alguien se ausentará; asimismo es signo de predisposición hacia las cosas históricas. El lenguaje de las plantas es riña, como también mejoría en el vivir diario. Las palabras de un enemigo vaticinan la proximidad de una paz, o la realización de todo cuanto se oyó y vio. Oír a alguien ordenar, mandar o anunciar; en la vigilia es la materialización de las palabras oídas y dichas al pie de la letra y sin necesidad de interpretación. Oír a Dios es un privilegio extraordinario. Cuando en sueños nos oímos hablar en un idioma extranjero se trata de un típico sueño de entrenamiento, cuya misión es la de animarnos a estudiar o ampliar nuestro conocimiento de idiomas en la vida real. Pero si en sueños oímos hablar sin entender lo que dicen, o somos nosotros quienes hablamos también ininteligiblemente el sueño refleja el temor a calumnias y habladurías. Todas las conversaciones oídas en el sueño revelarán de forma clara, o a través de una deducción apropiada, mensajes que sería mejor tener en cuenta al encarar acontecimientos futuros. Por la entonación de la voz y el comportamiento de la persona, se podrá deducir la premonición. Una voz dulce, gentil, amable: ayuda y apoyo. Comprensión. Actitud favorable a sus argumentaciones. Evolución positiva de sus negocios. Realización de sus aspiraciones. Una voz fuerte, hostil o inquieta: le indicará circunstancias desfavorables durante las cuales encontrará la oposición de terceros. Litigios graves. Deberá prever la intervención de extraños. Hablar con dificultad, no poder hablar: un ambiente afectivo o social que le es hostil lo volverá impotente ante los ataques cuyos efectos va a sufrir.


Debería escuchar el consejo de sus amigos más próximos: le quieren bien y saben de qué están hablando. Oír ladrar a un perro: peligro cercano. Lo rodean personas malignas. Deberá desconfiar de las trampas que se le tenderán, los problemas que se le presentarán, y los rumores que se propagarán, cuyo efecto será perjudicial. Si usted logra acallarlo: los obstáculos serán superados mediante las iniciativas con las que usted se impondrá.


Un perro rabioso anuncia mala fortuna y adversarios. Si es amigable y come de su mano, obtendrá ganancias y sus amigos serán sinceros . Para los intérpretes árabes el perro onírico representa un hombre insolente y descarado, capaz de todo acto malo y perverso. Oír ladrar a un perro en el sueño señala un hombre atrevido de mal carácter. Verse mordido por un perro o herido predice un mal que vendrá de un enemigo, equivalente a la importancia de la mordedura o la herida. Puede este sueño presagiar enfermedades. El perro que despedaza la ropa del durmiente, dice de calumnias y de ultraje. Si no oye ladrar al perro, significa que el enemigo querrá amistarse por una paga exigua. La perra es una mujer abyecta, de origen vil. Los gozques son niños agradables. El perro blanco: hombre creyente; si es negro: un hombre que gobernará su gente. Otros dijeron que el perrito es un niño expósito que se educa en casa de una persona descarada. El perro del pastor es un beneficio que se recibirá de un gobernante. El perro de casa es un enemigo cruel; el perro lebrel anuncia alto cargo si es digno de gobernar y un triunfo sobre el enemigo. Verse mordido por un perro: daño que el durmiente recibirá de un amigo o criado. Cazar en el sueño con perro de caza: logro de propósito. Matar a un perro: triunfo sobre un enemigo. Ver salir perros de caza: buen presagio para todos; verlos volver a la casa: disipación de temores. Los perros que cuidan en el sueño la casa: protección a la esposa. Perros hambrientos y ladradores: perjuicio que vendrá de gente mala, artimañas de vecinos. El perro es a la vez signo de fiebre. Toda clase de perros predice gente canalla y servil, enemigo insignificante, hombre avaro. Comer carne de perro: derrota de un enemigo. El perro es también señal de humildad, lealtad y sacrificio. Ver a un perro en la calle: cambio de gobierno. El perro ha sido el fiel compañero del hombre, lo que le ha valido simbolizar la amistad y la fidelidad; pero no debemos olvidar que necesita sentirse en libertad para poder servirnos, y si se le mantiene atado se malea y ataca a cuantos se le acerquen. Es por ello que en los sueños tanto puede ser un amigo fiel como un enemigo encarnizado, pues como animal que es se halla relacionado con lo instintivo, y si bien mientras seamos fieles a nuestra propia naturaleza el perro de nuestros sueños nos manifestará afecto y fidelidad, si nos apartamos de la misma nos mirará suplicante, su cabeza sobre nuestro regazo, implorando que volvamos al camino recto. Y si lo que hacemos es rechazar de plano lo que consideramos la parte animal de nuestro ser, o negamos a los demás la lealtad que pedimos, el perro nos mirará hosco con ajos encendidos de odio, como diciéndonos que de seguir este camino tendremos que enfrentarnos en nuestro interior con lo que él representa. Al perro se le relaciona con la muerte, a la cual parece presentir de lejos, por lo que oír su aullido, aunque sea en sueños, es un mal augurio que presagia alguna muerte próxima o cercana; en cambio, su ladrido es siempre una advertencia sobre la proximidad de algún peligro. Pero la mayoría de las veces soñar con perros indica un gran deseo de sentirse amado y protegido, de tener a nuestro lado quien nos dé amor y compañía estando dispuestos a dar el mismo amor que solicitamos. Del mismo modo, si soñamos que el perro está en peligro, es que alguna relación afectiva se verá amenazada. Si el perro es suyo y es fiel, atento y vigoroso: presagio feliz de protección, amistad sólida, armonía conyugal o familiar. Un perro desconocido extraviado, amenazante, que ladra: un adversario trata de perjudicarlo y causarle conflictos con su hostilidad. Ser mordido: éxito de un enemigo, pérdida de dinero, humillación. Sujetarlo, ponerle bozal: prevalecerá sobre sus enemigos. Verlo combatir con otros perros o con el suyo: signo de disputas con sus allegados. Ver a una perra y sus cachorros: promesa de nacimiento, compromiso o casamiento; reconciliación afectiva. Circunstancias favorables para una nueva vida.


En el sueño significa cúmulo de faltas, errores y pecados. Lavar ropa sucia en el sueño es arrepentimiento. Limpiarse las manos o las orejas significa inocencia, buenas noticias. En los sueños, la suciedad siempre refleja un sentimiento de culpabilidad o la advertencia de que nos amenaza un peligro, ya sea físico o moral. Lo primero es muy fácil de comprender, pues es que nos sentimos interiormente "sucios" y ello se refleja en el sueño, por lo que nos invita a un sincero examen de conciencia para saber qué es lo que nos remuerde y proceder a ponerle remedio. Y el peligro aparece cuando más que sucios nos vemos cubiertos de barro o de densa suciedad, a menos que nos hallemos enfermos, en cuyo caso lo que el sueño revela es nuestro temor ante el peligro real o imaginario que encierra nuestra dolencia. Pero no debemos olvidar que la mayoría de las veces el peligro es más para nuestra integridad moral o espiritual que para nuestro cuerpo físico. Pero no siempre somos nosotros quienes nos vemos sucios, sino que también puede tratarse de otra persona, que de ser conocida será quien corra el peligro mientras que si es desconocida lo que el sueño revela es la existencia de un peligro latente que se cierne sobre nuestro medio ambiente. Cuando lo que soñamos sucio es un objeto o un ser vivo, lo que se halla en peligro es aquello que normalmente simbolizan en sueños. Así, por ejemplo, soñar que un perro cubierto de barro nos mira lastimeramente nos revela que corremos el peligro de perder una sincera amistad. Cualesquiera que sean las personas o el objeto que estén sucios, este sueño indicará preocupaciones de diverso orden cuya gravedad estará directamente relacionada con el nivel de suciedad constatado. Deberá adoptar precaución es a fin de limitar los inconvenientes de esos próximos sucesos.