Dragón
Se deja arrastrar por sus pasiones. Debe intentar dominar su temperamento y su naturaleza violenta. El que sueña con un dragón muere. Verse arrastrado por un dragón es un castigo que recibirá de las autoridades civiles, de Dios o de su jefe inmediato. Verse convertido en un dragón vivirá muchos años y será exaltado a altas posiciones. Comer de la carne de un dragón es dinero que recibirá del gobierno. Acercar se al dragón y no ser dañado por dicha serpiente, es signo de bienestar y abundancia. Tener un dragón en el sueño es un triunfo. Esta última visión se interpreta esotéricamente en la forma siguiente: el dragón es símbolo de nuestro instinto; dominarlo por medio de las fuerzas morales y la Razón Esencial, es dominar los pensamientos agresivos y destructivos. Por consiguiente el que sueña de este modo revela un hombre que ha vencido a sus caprichos, pasiones, frenando su animalidad en las horas de prueba y triunfando sobre su “yo” inferior.
No todos los hombres se hallan capacitados para enfrentarse a sí mismo en sus luchas internas. Es por esto que muchos perecen en la lid, moralmente hablando.
El dragón es el "animal" por excelencia, el guardián del tesoro o de la doncella (el alma), el enemigo primordial, y combatir contra él es la gran prueba, la gran iniciación. Puede decirse que la lucha contra el dragón simboliza la lucha del YO contra las tendencias e instintos regresivos, para liberar el alma.
Verlo: presagia graves dificultades con los suyos o en su medio profesional.
Furioso, lanzando llamas y humo: amenaza de un peligro inminente del que haría bien en cuidarse.
De colores múltiples y vivos: mal augurio, traición, perfidia de sus adversarios.
Matarlo o hacerlo huir: triunfo sobre sus enemigos.
Es posible que en el transcurso de un sueño aparezca solamente una parte de este animal. El significado sería el mismo, pero con menores consecuencias.




