



Pueden preverse pesares, penas afectivas, pero por un breve lapso de tiempo y sin consecuencias graves. Del mismo modo que para alcanzar el corazón de la alcachofa es necesaria mucho paciencia e ir eliminando sus hojas una a una, para alcanzar el corazón (o el sexo) que deseamos, también debemos ser pacientes y persistir en nuestras pruebas de ternura.
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